Durante años había estado sufriendo de artrosis en mis piernas y cadera y debido a esta enfermedad ya no podía doblarme de rodillas durante muchos años, pero...
...ante la invitación a arrodillarse para orar, sucedió el milagro.
Al declarar mi curación, en el nombre de Jesús, experimenté la presencia de Dios que me tocó y me curó de la enfermedad.
Pude arrodillarme, quedarme en esa posición durante varios minutos, levantándome sin más dolor.
El poder de Dios se ha manifestado en mi vida.
Tú también crees que puedes ser curado de la enfermedad que te mantiene atado porque Dios también quiere hacerlo contigo. Todo es posible para quien cree.